Fantasmas

Han visto fantasmas entrando por la puerta de este hotel en el sur.
En Balvanera, dicen, hay muchos… más que en cualquier otro barrio de la ciudad.
Los fantasmas que habitan este hotel tienen cuerpos de género múltiple, son polisexuales, podríamos decir.
Por las tardes de lluvia se aparecen en las esquinas oscuras y muestran sus tetas a los pasantes.
Es común verlos casi desnudos yendo a comprar cigarros montados arriba de sus tacones amarillos.
Muchos vienen de lejos, de más allá de la frontera; dicen que suelen reír con ganas, pero están llenos de tristeza y de dolor.
Yo entré a fotografiar la puerta y enseguida uno de ellos me susurró algo en mi oído izquierdo, con una voz que era dos voces juntas, una voz femenil y otra más grave y oscura.
El fantasma me dijo:
-Es de lo más lindo ser total… nada hay más profundo que gozar en los límites, justo en donde se borran y se confunden los aciertos… ¿querés probar, papi?
Nada contesté… ya se sabe que no hay que contestarle al diablo.
Hice la foto y me fui.

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