Una esquina, una estrella

Un lugar cualquiera es el lugar, sin jerarquías.
La esquina de mi casa, la calle Ricardo Gutiérrez al costado de las vías, Mitre y Alzaga, Juramento y Arribeños… valen tanto como Corrientes y Callao, como Nazca y Albarellos,
como dos callecitas de tierra precolombina cruzándose en una esquina olvidada en Yavi chico,
con el mismo sol, con la misma estrella,
y con las mismas posibilidades de amor
y de deseo.
El motor verdadero es aquel que levanta el espíritu por sobre la estupidez que reina implacable sobre los mortales,
y el mundo se empeña en ocultar la sencillez de un color y del silencio entre las heladas líneas de la instalación y del diseño.
Hay más, mucho más, y está todo alrededor
y nunca se agota
y está lleno hasta el borde.
La materia prima necesaria para construir y recrear un universo está en cualquier lugar:
Todo es sagrado.

Una esquina, una estrella

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