Lunes boliviano

Los lunes son días que fueron creados para escapar. Para eso, cualquier motivación funciona: papines, ají amarillo, raíz de jengibre, nabos, arvejas, cualquier cosa.
Esas palabras nos llevaron, a pié, hasta el barrio boliviano de Liniers. Y una vez allí, entre puesto y puesto fuimos dichosamente atrapados por las mesas de “Miriam”, regados con sus sopas calientes y sus arroces a la valenciana -boliviana, claro-.
Luego hubo que regresar. Siempre hay que regresar… aunque no siempre se regresa.
La cosa siguió bastante bien -para ser lunes-, olvidada, justamente, de su identidad de lunes.
Por la noche sopeamos un poco más, y estuvo bien.
Y tempranito a la cama.
Hoy, que ya es martes, es otra cosa.

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