Monólogo final del Coronel Kurtz

“No existen palabras para describir todo lo que significa, a aquellos que no saben lo que es, el horror.
El horror tiene rostro. Tienes que hacerte amigo del horror. El horror y el terror moral deben ser tus amigos, sino se convierten en tus enemigos, enemigos terribles, verdaderos enemigos.
Recuerdo cuando estaba en las fuerzas especiales… parecen mil años atrás. Fuimos a un campamento a vacunar a unos niños. Dejamos el campamento luego de vacunarlos contra la polio. Y este viejo vino corriendo detrás de nosotros, y lloraba, no podía hablar. Volvimos y vimos que ellos habían ido y habían cortado cada brazo vacunado. Estaban ahí, en una pila… una pila de bracitos.
Y recuerdo que lloré. Lagrimeé como una abuela. Quería arrancarme los dientes, no sé lo que quería hacer. Y quiero recordarlo, no quiero nunca olvidarlo, no quiero nunca olvidarlo. Y entonces me di cuenta… como si hubiese recibido un disparo, como si hubiese recibido un disparo con un diamante, una bala de diamante en medio de mi frente. Y pensé: Dios mío ¡que genialidad eso!, ¡que genialidad!… la voluntad para hacer eso… perfecta, genuina, completa, cristalina, pura.
Y entonces me di cuenta de que ellos eran más fuertes que nosotros, porque podían soportarlo. Éstos no eran monstruos, eran hombres… tropas entrenadas. Esos hombres que peleaban con sus corazones, que tenían familia, que tenían hijos, que estaban llenos de amor, habían tenido la fuerza, el valor, para hacer eso.
Si contara con diez divisiones de hombres así, nuestros problemas aquí se resolverían en poco tiempo.
Debes contar con hombres que sean morales y que, al mismo tiempo, sean capaces de utilizar sus instintos primitivos, sus instintos más primarios, para matar.
Sin sentimientos, sin pasión, sin prejuicios, sin juzgarse a sí mismos, sin juzgar.
Porque juzgar es lo que nos derrota.”

kurtz

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