Sin miedos

No me banco el verticalismo, el dogmatismo, gente que “decide” por mi. Tampoco me banco la fe ciega, el fanatismo.
Desde el Papa romano hasta los avatares de la política, desde mis maestras de escuela primaria hasta papá y mamá, nunca me banqué que me conduzcan como una oveja.
Muchas veces tuve que capitular… y eso hasta que llegué a la mayoría de edad.
Tengo casi 46 abriles… si nunca creí en la infalibilidad del Papa (ni en su misoginia implícita en su catecismo) no veo porqué voy a creer ahora en la infalibilidad de Cristina.
No voy a votar a un candidato que no me gusta. No me gusta como habla, no me gusta su pasado ni su cara, no me gusta su manera de conducirse ni me gusta el lugar en donde está parado en cuestiones de fe católica.
Su posible triunfo me genera una gran imprecisión.
Y ya estoy esperando la pregunta de los que, seguramente, lo votarán sin convicción, alineados detrás de un modelo que hoy, paradójicamente, nos deja sin decidir:
“¿Y a quien vas a votar?”
Respondo que no lo sé. Lo que sí se es a quienes no.
Elijo decidir desde mi convicción, y sin miedos de ejercerla.
Y que siga la democracia.

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