Redes y espejismos

Una trampa. Hexágonos, rombos, círculos… y geometrías más extrañas aún.
Redes.
Envuelven la carne, enfundan las piernas, las rodillas, los tobillos, las caderas… disparan deseos, excesos, fecundan una necesidad.
Las medias de red funcionan como un espejismo de la carne, la muestran y no, la cubren y no. Todo y nada. Ser o no ser.
Luego, la historia: las primeras putas ya usaban medias de red. Redes, ligueros y altísimos tacones.
Los hombres, escapando de sus siempre abnegadas y reprimidas esposas, buscaban ese, no siempre muy higiénico, contacto.
Entonces una mujer envuelta en redes era una trampa…. había que ser declaradamente puta para usarlas.
Ahora no. Ahora las usan las jovencitas y también las usan las jovatas.
Las usan las damas y también las usan las putas; las usan en la televisión, en el bondi, en la calle, en el cine, en la cama.
Hasta los hombres las usan… cuando juegan a borrar todos los límites.
Este escrito, tan directo y sencillo, solo es posible en el contexto de este siglo, el veintiuno, que es el siglo de la indefinición total y de la libre hartura.
Ya nadie se asusta de estos espejismos…

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