Cuatro días en la vida

¿Cuanto es “cuatro días” en la vida?… ¿cuanta existencia?… ¿cuanta soledad?
El sol en la mañana detrás de la cortina aún cerrada; el rosado hipocampo marplatense adelantando con humedad precisa lo que la siguiente faena traerá; la loba amamantando a los hermanos romanos, hermanos de piedra extrañamente representados en una calle cualquiera de El Palomar; el mismo sol de la mañana pero en el reverso… y los cables y la persiana americana ocultando un mundo interior siempre incognoscible.
Luego, el devenir. Siempre el devenir… ¿siempre?… sí, la inexplicabilidad de todo a tiempo real.
Las vías, esa mañana de zozobra infinita. Y el San Martín pasando raudo hacia los andenes de Retiro, y el señor desconocido esperando que huya la mole para poder pasar.
Pizzas, palabras, queso, sexo, besos, llanto, películas, fotografías, caminatas, silencios… todo ese andamiaje que condimenta lo inexplicable. Lo que sucede mientras sucede todo. Y lo que se busca.
Un perro en la mañana. Un bondi que se espera mientras un perro espera también… vaya a saber uno que cosa espera ese perro dientudo.
Presagios que llegan desde el bicho rosado y que se hacen ciertos -se deja la duda cundo la cosa es… antes, se cree-. Entonces corremos las cortinas y es el agua, las gotas de transpiración en las paredes de invierno ¿no es lejano el jardín en el transcurso del invierno?… ¿quién se aventura en él si no es por obligación? (para colgar la ropa, por ejemplo)
Lluvia. Torrentes detenidos en el jardín. Grises que predominan, ventanas azuladas por el frío invernal. Ella y la computadora, y yo esperando detrás
-detrás de escena-. Otra vez las sombras y la noche. Y los viejos que llegan y otra vez las pizzas que se hacen realidad, y los moscateles y la noche.

No sabemos cuanto es. Cuatro días, cuatro mariposas, un suspiro, miles de inspiraciones y pestañeos. La nada y el todo ¿cuanto pesan?

1 1a 1c 1d 2 2a 2d 3 3a 3d 4 4d 5d 6d

Los comentarios están cerrados.