Bebés de pecho (un breve análisis de la civilización humana en cuestiones de sexo)

Si uno lo piensa fríamente, no se puede entender porque “la civilización” reprime tanto al sexo. Existimos porque existe el “mecanismo sexo”… penes y vaginas son, para la evolución, más importantes que los pies, las orejas, los dedos, los ojos y el cabello; son los agentes encargados de lograr el encuentro entre un espermatozoide y un óvulo. Nosotros nacimos de ese mecanismo, nuestros hijos también, nuestras mamás, abuelos y tíos. La presidenta, también. Obama, Lenin, Vicky Xipolitaquis, Lanata y Jimmy Page, también. Todos.
Todos somos porque existe el sexo.
Sin embargo ocultamos estas partes, las llamamos “partes sucias”… se pueden mostrar los mocos de la nariz, la cera de las orejas, los piojos en la cabeza, la comida entre los dientes, pero hay que ocultar el sexo, reprimir un hecho hermoso -y placentero- de la existencia.
Por eso los juguetes de los chicos tienen ojos, nariz, rodillas, labios… pero nunca sexo. Están incompletos. El nene/a se mira, luego mira al muñeco
-vacío en ese punto- y entonces piensa: “estoy fallado/a”.
Somos una civilización tremendamente reprimida. Esa es la verdad.
Y no me vengan con cuestiones de fe ¿acaso Dios no nos creó con sexo?¿que nos creemos?¿juzgamos, entonces, a Dios?
Yo creo que la pornografía, la violencia de género, la homofobia y demás desgracias, son vástagos directos de esa represión; es el sexo reprimido pasando a través de la cabeza -o a través de los pensamientos, el ámbito donde nadie puede mirar para juzgar-
Si todos fuésemos verdaderamente libres para hacer lo que deseamos, sea lo que sea… ¿quién se va a encerrar a ver en una película lo que puede hacer libremente en la vida real, sin represiones ni juicios?
¡Cuanto nos falta!, da lo mismo que lleguemos al planeta Marte o a otra galaxia… en cuestiones sexuales, estamos como los bebés: aún no pasamos de comer papillas o tomar la teta.

repre

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