Villa Ventana antes de Navidad

LLegamos en auto, mediodía, mis viejos en el asiento de atrás, Tomás y Almendra en el baúl, Paula de copiloto y yo al volante; luego el sol y la pileta, caminata en busca de alfajores de chocolate al rhum, las nenas, Lizzy y Roberto, y ese sutil cansancio energético que flota en el aire de la Villa y que se te mete hasta los huesos obligándote a no hacer… el problema de ese no hacer es que afecta todo el sistema menos el apetito. Antes de Navidad hubo asado y vino, y noches de estrellas y lluvia torrencial. También hubo pool con el budín y helados en Sierra de la Ventana. Y unos días en familia, por fin, con todo lo que eso implica y significa. Antes de Navidad, 2012. El fin del mundo pasó de largo y acá estamos, esperando ahora el fin del año. Pero no es que el fin del mundo no venga, porque viene. Pero ése es un fin del mundo absolutamente personal.

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