El mundo extraño

Una noche de verano en la misteriosa Copacabana boliviana.
Una noche de tequila y de cervezas en el suelo chuquisaca,
riendo y soñando,
a metros del lago más extraño del mundo.
Pasa una tormenta flotando como un velo y detrás brilla la luna
plateada como mil estrellas.
Un brillo de fantasmas que bailotean como sílfides, pero sin cantar.
Llega el final de la noche, amarillo, y llega el silencio en los astros…
caminamos muy despacio hasta ese fin del camino.
Y entonces, en un instante, el velo se separa y se abre el cielo:
Alfa Centauro, la triple estrella, la promesa, nos saluda desde el ocaso,
un ocaso de cerros dormidos y de asueto del devenir.
Luego se cierra la cortina,
se quita la ropa,
y se agranda el recuerdo…
Una vez más, el mundo extraño, se repliega y se oculta,
cierra los ojos y se vuelve para poder dormir.

El mundo extraño

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