El bicho tornasol

Ecos de las griterías resuenan, aún, entre las vigas de cemento de la estructura cuasi religiosa, populosa, fanática… maderamen curtido bajo la garúa finita y fría, ícono de la desesperación por la pelota; tótem vacío de contenido, templo lastimoso que rellena los cerebritos casi vírgenes con tanta basura irrelevante.
Pero anoche, en La Paternal, cientos de personas, machos casi todos, soñaron con un gran bicho colorado que se fue tornasolando hasta tener los colores del otro mundo, los colores del hongo atómico, colores travestis, féminos, colores de medias de nylon y de zapatos altos de tacón.
Muchos, dicen, despertaron a los gritos. Otros llorando. Algunos pocos salieron a la noche helada y caminaron hasta el estadio para ver si aún estaba allí. Quisieron, esos pocos, saber si aún les pertenecía esa férrea inercia machista…

el bicho tornasol

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