Una reunión de monos humanoides en la calle Arribeños

La idea era caminar, y el móvil, la celebración del año nuevo chino en la calle Arribeños, en Belgrano. Salimos de casa a las 15:30, 123 hasta Mosconi y San Martín y desde allí pataleada todo derechito por avenida Mosconi con destino Barrancas de Belgrano. El asombro al llegar fue descubrir que la pretendida fiesta china era en realidad una multitudinaria reunión de primates disfrazados de orientales, simios muy prolijos y civilizados, eso sí, con sus Canon Eos kilométricas colgadas del cuello y agitando en sus manitos banderitas del Pro flameando con ternura… sufrimos los empujones, los barandones, las poses de propaganda de gaseosa, los Blackberrys chillando como marranas electrónicas, las promotoras enfundadas en kimonos con la carita muy blanca y con sus cerebritos diminutos flamantes y sin uso, monos humanoides meditando en las esquinas tratando de alcanzar el Nirvana acompañados con una música suicida. Vimos también unos cuantos chimpancés practicando muy seriamente unas cuantas tomas de karate  o de la mierda china que fuese con la serenidad imperturbable que aporta una extrema idiotez a prueba de toda posible inteligencia… Decidimos entonces huír, por temor al contagio, pero a las tres cuadras se abrieron las puertas del cielo y cayó la lluvia torrencial y sacra. Entonces, mientras esperamos que se detenga el chubasco, observamos con un interés casi científico a la patética monada idiota y peluda escapar corriendo a los gritos desde Arribeños y Juramento hacia sus cavernas asépticas de cromañón…

Yo se que Dios tiene Sus Razones, aunque yo no las entienda. Yo se que debe haber un sentido en toda esta triste inconciencia, y que debo mantener la calma y la esperanza, aunque me vengan unas tremendas ganas de ir a la armería, comprar una UZI y matarlos a todos.

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