La mirada sin centro

Lo que más me afecta de la vanguardia, esa que todo lo acepta y que por todo reacciona, es la falta de centro. Falta de centro que justifica la misoginia en un objeto relevante de estudio -pongamos, “Williams Borroughs”-, y en detrimento de la escasez de amor y de mínima humanidad, en primer grado; y también en la ciega apología barata, triste y superficial del crimen de género, en segundo (¿o primero?)… tal vez lo último en la mode del arte posmoderno.
“William quiere jugar a ser Guillermo Tell”
La secuencia narrativa podría ser ésta:
1. William pasado de droga y/o alcohol, abrazado a su novio.
2. William, Colt ’45 en mano, pasado de droga y/o alcohol, abrazado a su novio.
3. William, Colt ’45 en mano junto a su novio y frente a la víctima: su esposa.
4. William colocando la manzana sobre la cabeza de su esposa, asegurandole, entre risotadas, su segura sobrevivencia al disparo -William es muy bueno con las armas-.
5. William, junto a su novio, apuntando a la manzana sobre la cabeza de su esposa.
6. La esposa se coloca de espaldas: no quiere verlo a William disparándole.
7. William dispara, erra el tiro, asesina a su esposa.
Que un tipo sea adulado por escribir tres o cuatro buenas novelas, es bastante común y entendible -hasta envidiable, dirían algunos-; pero que ese mismo sujeto sea santificado por el dolor que le produjo el asesinato de su esposa en manos de él mismo, y en esas condiciones, me excede.
Y más aún me excede la apología que de ello hacen otras mujeres, me refiero a Patty Smith, Laurie Anderson, etc, etc, etc…
No tengo dudas: si el mundo perdura, es por el automatismo de la naturaleza.
“El escritor americano William Burroughs, en una de las innumerables noches de borrachera a las que dedico su vida decidió jugar con Joan, su mujer, a ser Guillermo Tell.
Fue en México, en el año 1951, cuando muy borrachos o no, jugaban muy en serio con una manzana. Emulando a Guillermo Tell el escritor coloco la fruta en la cabeza de su esposa pero no eligió un arco y fechas para atravesarla, optó por un Colt 45, ya que se consideraba a sí mismo un excelente tirador.
El resultado de aquella noche de alcohol y manzana fue: para él cárcel por homicidio involuntario, para ella muerte por hemorragia cerebral.” (http://www.erroreshistoricos.com/curiosidades-historicas/muerte/1322-william-burroughs-jugando-a-ser-guillermo-tell.html)

muerte

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