“Catarsis”

Necesito dejar todo esto que se me pegó durante el día; se me pegó en la piel, en los pies, en los dedos; entró a través de mis ojos y se enquistó en el lóbulo occipital; entró también por mis fosas nasales y me llenó los pulmones de muerte; entró por mis oídos y me crispó los nervios, me llené de asma, de impotencia, de sobredosis de ciudad, de desesperación, que es la de todos, el sin rumbo, la vanidad y la vacuidad y el vaciamiento de, por sobre todas las cosas, la Fe. Necesito Fe, mucha, muchísima, toda. Necesito pedirla… la pido: -Dios, regalame la fe, no puedo pagarla pero si me la regalás juro que nunca voy a agarrar un arma para asesinar ni al que no piensa como yo, ni al que me condena porque te hablo, ni al que te cree muerto y lo milita como un espejo de la fe, que es la anti-fe, la religión de la no fe; te juro que si me regalás la fe voy a intentar amar al prójimo y aceptarlo tal como acepto que me voy a morir y que soy menos importante para toda esta burda maquinaria sin sentido que la más insignificante de las basuritas de ojo; y te digo que intentaré comprender conceptos tan inasibles como patria, territorio, sociedad; intentaré amar el trapo que me tocó por bandera y memorizar el himno que han hecho por decreto, todo el himno, enterito, porque es casi más largo que el libro de Job, más largo que un triste y lluvioso domingo de fútbol, más largo que el lamento ininterrumpido de los que se cagan de hambre porque aún no les hemos enseñado a masticar…
Dejo a tus pies el millón de bocinas que hoy reventaron mis tímpanos, dejo el humo de los escapes, las motos que casi me atropellan, los empujones, la fuerza en el bondi para no caer, el tufo transpirado mío y de todos, los culos apretados y las tetas a punto de explotar, dejo la amargura por los lisiados y por los que duermen en el piso, los que caminan cojos, dejo la cola de cien metros que nos bancamos para subir al 123 y poder llegar a casa, dejo las puteadas de la gente que son perennes como la hierba, dejo los celulares chillando y las microondas que nos cocinan la masa encefálica de a poquito, dejo toda la necesidad que es tan grande que casi me parece infinita, todo dejo a tus pies, Dios, es mi ofrenda, porque estoy en los últimos minutos de mis 41 años que nunca volverán y porque hoy mi médico japonés me aconsejó escribir más para no derrapar en la depresión suicida o la violencia demencial. Ya te dejé el pucho y otros humos, las ropitas aún están ahí… vos dirás, soplá nomás en la vela que aca estoy, aún piloteando esta embarcación que, si me das la fe que te pido, nunca estará sin rumbo, aunque se hunda y naufrague y se vaya al fondo del mar y me trague el gran pez para que mi plegaria se convierta en grito, en melodía, en unicidad y en sinfonía desnuda de miedo, desnuda de sinsentido y de oscuridad.
Soplá nomás que acá estoy con las manos en el timón y con mis casi 42 abriles a cuesta. He perdido mucho, muchísimo y sé que todo lo perderé con la debida cantidad de tiempo… ¿acaso algo me llevaré cuando me vaya?
Me basta tu fe, gratuita, y te la pido, la fe para no desesperar. Por eso, dame…

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“Feriado nocturno”

Papas fritas a la provenzal y ensalada de lechuga, tomate y cebolla con peperoncino (opcional); vino tinto malbec comprado en los chinos, mejor precio: 15 mangos por un malbec de 25… Paula en la zozobra pre work (mi más sentido pésame) y yo en una semana que ya está fuera de control because estoy transitando la víspera de la víspera de mi cumpleaños.
Cumplir 42 es casi lo mismo que cumplir 40 o 44, pero no 44 magnum, o sí, magnum, pero como medida de vino de guarda (quien quiera oír que oiga); la verdad es que siento que la vida es más volátil que el vapor o el trotyl o la garúa, en el sentido de que se escurre entre los dedos de un modo tan irremediable que ya casi ni da para amargarse… aunque me amargue y maraville y no pueda dejar de filosofar. La vida es una maravilla, un milagro, primero. Luego es un regalo, lo cual potencia el punto uno; pero también es un barco sin rumbo ni puerto ni tierra (“Las aves tienen nidos, los zorros tienen cuevas pero el hombre no encuentra donde recostar la cabeza) y sigo en mis trece que ya llevan ¡42 años!… y es que no hay explicación.
¿De donde vengo?¿a dónde voy?¿porqué estoy acá?¿para qué?… no hay respuesta, es decir, hay miles, millones, una por cada uno de nosotros, lo que es lo mismo, todo-nada, blanco-negro, sí y nó… se anulan y equiparan como las cargas opuestas del electrón.
No sé si aprendí algo… sé que las estrellas son bombas hiper gigantes de hidrógeno que explotan y fecundan el cosmos, sé que el sexo es una herramienta para la supervivencia de la especie y que usa el placer como un infalible truco del que nadie puede escapar, más allá de toda la mierdosa moralina que tanto nos pesa; también que el amor al dinero es el origen de todos los males, aunque sueñe con ser rico y que las multitudes me adoren como a una especie de semidios… es decir, aprendí que soy humano, soy falible, fiel, caballero y osado, enemigo, cobarde y traidor, y que necesito amar como respirar y cantar o me debilito, me desangro y me muero. Sé que Dios está ahí aunque me chupa probarlo (igual no puedo, já!)… pero tampoco pueden los que lo niegan ¡JA!.
Creo en el amor, aunque muchas veces odie; creo en la igualdad, aunque muchas veces segregue y condene… creo en la providencia y la magia… realmente sin la magia siento que no tengo nada, porque todo es un misterio, aunque los árboles sean verdes porque tienen clorofila, las estrellas brillen porque el hidrógeno se transforma en helio y porque el fútbol es más importante que el prójimo, la bandera más real que la necesidad de reconocerse en el distinto y la patria un orgullo tan vacío y estúpido como el culo helado del perro del vecino, que no para de ladrar porque el amo se fué antes de ayer a navegar y lo dejó ahí tirado en el pequeño patio, solo, hambriento y cagado de frío… y suena am, como siempre, un tango o calamaro o alguno de sus mil imitadores juntaguita… pero am al fin. Y el cooler de la compu que ¡sale en la radio! y las opiniones se suceden como los años que cuento… al pedo y sin control. And it’s make me wonder.

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“Pizza en Santa María”

Litro y tres cuarto de moscatel+chica verdura+la infaltable chica fugazetta rellena; y las palabras y las fotos y la filosofía en el bosque de neón y las lágrimas que ayer fueron de dolor de panza por tanta risa. La necesidad como motor para ser y poder volar sin alas, la música como fin en si mismo y la casi incapacidad de separar el objetivo del juego, que ya no lo es si se espera el maldito resultado. Luego la doble y triple identidad y la necesidad de reunificar el ser en un punto volvió la cosa más sencilla, más allá de la siempre presente crítica a todos los que no me gustan por esto o por lo otro (la crítica es un hijo idiota de la falta de fé); luego el bondi borroso en la memoria y unas fotos en la cama que muestran más risas y un nido que se prolonga en el tiempo, porque si la cuerda es de dos hilos no se puede romper…
Ahora espero que suene el timbre, ya es lunes, pasado el medio día y el budín está limpiando la tierra futbolera de ayer; porque ayer hubo fútbol en esta casa… como para no creer en los milagros!
Ahora los mates amargos de rigor, la radio am encendida, la guitarra ahí, esperando, y el siempre devenir sencillo de la casa en un día feriado, en donde el tiempo, parece, siempre pasa, viene, llega o se vá más despacio.

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